Para y vuelve a empezar

Fotografías: Laura Len (www.lauralen.com)

Fotografías: Laura Len (www.lauralen.com)

Vivir la vida plenamente necesita de una firme decisión, un afán inagotable por mantenerse ‘vivo’ y una voluntad de hierro para asumir cambios una y otra vez.

Estás caminando por ese camino que diseñaste y que se fue diseñando por tu propio caminar. Vas bien. A veces sientes que vas mal. A veces no sabes si vas, vienes o dónde estás. Y sigues caminando por ese nuevo camino. Ya dejaste el viejo, abandonaste el viejo surco que te llevaba encallando desde hace años. Y vas bien. Te sientes bien. A veces sientes que val mal. A veces te sientes mal. Y sigues. Has cambiado, ya has hecho el viraje inicial. Aunque a veces no sabes si has vuelto a volver.

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Un claro aturdimiento

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Detrás de cada malestar hay un mensaje de brillante claridad. No sabrás leerlo hasta que no descubras su lenguaje. Un día dejarás de ser analfabeto del alma y podrás leer con rapidez y elocuencia el discurso de la vida.

Dormiste mal y llevas días en que no consigues centrar tu atención en lo que planificaste.

Estás en un nuevo momento de cambios en los que debes hacer; hacer cosas, realizar llamadas, atender asuntos pendientes y asuntos por iniciar. Estás con todo muy claro y muy bien organizado. Pero hay algo que no acompaña. Tu cuerpo no responde, tu cabeza no acompaña y sientes ese embotamiento que te impide realizar lo más elemental y ni siquiera puedes echarte a descansar.

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Cuando dejas de fustigarte

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Si miras bien, verás que el vaso siempre está lleno. Si sigues observando, te darás cuenta de que para llenarlo, antes tu vaso ha de estar completamente vacío.

Un día te das cuenta de que estás satisfecho.

Has cometido mil errores y has juzgado que hacías todo mal.

Has roto veinte platos este año. Y diste por sentado que eras torpe desde el primero y eso te ayudó a romper diecinueve más.

Has amado y te han amado, y has fracasado siempre.

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Ya has perdido por fin todas las esperanzas

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Entonces un día te sientes vacío de ausencia. Entonces un día te sientes lleno de presencia.

¿Cuándo va a venir el día, cuándo va a llegar?

Te preguntas una y otra vez.

Ese día en que serás feliz.

Serás feliz para siempre, eternamente feliz, en una felicidad constante y permanente que te mantendrá flotando en una nube rosa de algodón y te llevará a pasear por regiones remotas con paisajes retocados en Photoshop.

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