Aunque no haya nada

Dibujos: Troche

Dibujos: Troche

Cuando estás en un campo yermo con tu corazón en la mano chorreando pedazos y una flor angustiada en el sombrero…

Aunque te falte el aire.

Aunque los días se olviden de ti.

Aunque el amor te dé la espalda.

Aunque tus ojos duelan.

Aunque la mentira rodee tu alma.

Aunque los ciegos te miren con sorna.

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La luz en la oscuridad

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Cuando tu mundo se derrumba, y la salida de tu basural no se ve por ninguna parte, la única luz con que cuentas es tu propia oscuridad.

Hoy es un día como cualquier otro. Hoy te has levantado con una sonrisa en la boca. Hoy has desayunado como cualquier otra mañana. Y hoy un pensamiento furtivo se te atragantó como tantos otros días y te amargó la sonrisa.

Llevas mucho tiempo de camino en la evolución de tu consciencia. Has aprendido mucho. Arrancaste hace años en la más pura inconsciencia. Conseguiste mucho. Aún así no has conseguido escapar jamás a tus momentos más bajos. Aquel deseo de felicidad que soñabas cuando empezaste con tus primeras meditaciones se ha desvanecido como una mera ilusión más. Ni siquiera has conseguido aquella tranquila y constante paz que pretendías. No, la inestabilidad sigue ahí, acechándote en cualquier recodo.

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Para y vuelve a empezar

Fotografías: Laura Len (www.lauralen.com)

Fotografías: Laura Len (www.lauralen.com)

Vivir la vida plenamente necesita de una firme decisión, un afán inagotable por mantenerse ‘vivo’ y una voluntad de hierro para asumir cambios una y otra vez.

Estás caminando por ese camino que diseñaste y que se fue diseñando por tu propio caminar. Vas bien. A veces sientes que vas mal. A veces no sabes si vas, vienes o dónde estás. Y sigues caminando por ese nuevo camino. Ya dejaste el viejo, abandonaste el viejo surco que te llevaba encallando desde hace años. Y vas bien. Te sientes bien. A veces sientes que val mal. A veces te sientes mal. Y sigues. Has cambiado, ya has hecho el viraje inicial. Aunque a veces no sabes si has vuelto a volver.

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Un claro aturdimiento

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Detrás de cada malestar hay un mensaje de brillante claridad. No sabrás leerlo hasta que no descubras su lenguaje. Un día dejarás de ser analfabeto del alma y podrás leer con rapidez y elocuencia el discurso de la vida.

Dormiste mal y llevas días en que no consigues centrar tu atención en lo que planificaste.

Estás en un nuevo momento de cambios en los que debes hacer; hacer cosas, realizar llamadas, atender asuntos pendientes y asuntos por iniciar. Estás con todo muy claro y muy bien organizado. Pero hay algo que no acompaña. Tu cuerpo no responde, tu cabeza no acompaña y sientes ese embotamiento que te impide realizar lo más elemental y ni siquiera puedes echarte a descansar.

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Alegría

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Un día comprendes que la alegría no es un momento especial, comprendes que es un estado del ser y la dejas entrar y te conviertes en ella.

Hoy ha llegado la alegría a tu día. Llegó en forma de mañana soleada y vino de improviso a sabotear tu tristeza.

Tu tristeza se vio sorprendida, estaba bien instalada desde hacía ya algún tiempo, se sentía cómoda en ti y tú, de alguna manera, ya te habías familiarizado con ella. Has de saber que la tristeza es algo cómoda, es un lugar paradójicamente tranquilo al que te acostumbras con facilidad. Tiene esa sensación del invierno frío cuando te acurrucas bajo una manta en un sillón y puedes permanecer así por horas. Alguna sensación así te puede transmitir la tristeza.

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Huye de huir

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No siempre puedes darte cuenta de que huyes mientras huyes. Lo más habitual es que creas que estás yendo hacia lo correcto, cubierto de explicaciones, argumentos, excusas, razones…

Huye de huir.

Si hay algo verdaderamente de lo que huir es de huir.

Huir de la necesidad de huir a toda costa.

Huir de la falsa paz que te reporta la huida.

Huir de los tropiezos y caídas de tu propia huida.

Huye de huir de ti.

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El poder del no puedo

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Para recuperar tu poder, has de entender que nunca lo has perdido. Empoderarte no es coger el poder desde el afuera, empoderarte es comprender que si ahora no puedes, tienes el poder de admitir que no puedes.

Estás viviendo una época agitada. Por todos lados te agitan para que juegues al súper héroe. Haz de trazarte metas, objetivos, puntos de llegada elevados; planificas los caminos que te llevarán al éxito y a la felicidad. Comienzas con entusiasmo y de a poco se te empiezan a caer las esperanzas, los plazos se te abalanzan y el calendario te juega en contra a todo meter.

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La única salida es hacia adentro

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Cuando decides, por fin, dejar de buscar, aunque sea por agotamiento, comienza el auténtico camino, un camino sin camino. Cuando decides por fin dejar de buscar, comienza el encuentro.

Estás dando vueltas y vueltas alrededor de ‘tu problema’. Estás buscando una salida. Necesitas un cambio y lo sabes. El miedo hace tiempo que se ha apoderado de ti, los temblores invisibles e internos que nadie ve son cada vez más visibles y evidentes para ti. Quieres dar un paso hacia algún lado, hacia cualquiera, no importa ya el rumbo mientras te saque de donde estás. Te has visto muchas veces en una encrucijada de caminos.

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Arriesga hasta donde te alcancen las fuerzas

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Arriesgarse no es ser un kamikaze arrasándolo todo. Arriesgarse es ser tan valiente como para aceptar los miedos que te impiden arriesgar.

Arriésgate siempre, y arriésgate siempre que puedas.

Acepta que hoy no puedes arriesgar, perdónate.

No estás obligado a nada. No has de arriesgar o no arriesgar. Has de observarte cómo estás, qué puedes y qué no puedes.

Arriésgate siempre.

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Cuando dejas de fustigarte

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Si miras bien, verás que el vaso siempre está lleno. Si sigues observando, te darás cuenta de que para llenarlo, antes tu vaso ha de estar completamente vacío.

Un día te das cuenta de que estás satisfecho.

Has cometido mil errores y has juzgado que hacías todo mal.

Has roto veinte platos este año. Y diste por sentado que eras torpe desde el primero y eso te ayudó a romper diecinueve más.

Has amado y te han amado, y has fracasado siempre.

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