Y no puedes creer que te pueda pasar algo bueno

Y NO PUEDES CREER QUE TE PUEDA PASAR ALGO BUENO

En el más desagradable estercolero es capaz de nacer una planta que tiene el poder de dar vida a una flor cuyo olor tiene la fuerza para transformar todos los aromas a su alrededor.

Tu vida es una mierda, siempre ha sido una puta mierda y siempre será una reverenda mierda.

Y no hay manera de que puedas ver que no es así. Y no hay manera de que nadie te convenza de que tu vida es maravillosa solo por el hecho de ser. Y no hay manera de que puedas creer que te puede pasar algo bueno.

Más allá de que haya algo que pueda ser considerado bueno o malo, a ti te ocurre solo lo sombrío.

Cuando te aparece algo que juzgas insólitamente bueno, que crees que es increíble, te aferras a eso, a lo increíble y no te lo crees. Entonces buscas y rebuscas qué es lo que está mal en aquello que se presenta como exageradamente bueno.

Te has golpeado muchas veces. Tus heridas son gruesas y están a la vista. No acaban de cicatrizar y sangran cada tanto. Tus viejas heridas siguen sangrando y te vuelves a dar justo en la herida cuando creías que ya estaba seca.

Has intentado por todos los medios salir de la espiral de sufrimiento y ya te has cansado. Te has refugiado en la soledad armada de corazas con púas afiladas para que nadie pueda acercarse. Si alguien quiere entrar, será con malas intenciones, algo esconderá, de eso te has convencido. Y ya te has resignado. Y vives con la esperanza de que un milagro ocurrirá y te sacará del lodo en el que estás.

Y tanto pides, es tanto el esfuerzo que realizas que no llegas a ver la sucesión de milagros que te ocurren a diario. Estás tan empapado en tus lágrimas resecas que no llegas a ver los carteles que te avisan de los paraísos a tu alcance.

Y a veces ocurre, a veces ocurre que te aparece algo infinitamente superior a lo que podrías haber deseado, entonces no puedes creerlo, entonces lo descuartizas para buscar el fallo, para ver el mecanismo, la trampa. No puede ser real que algo bueno te ocurra a ti. Y no te das cuenta de que si te ocurre algo así es porque estás preparado para soportar todo ese peso, para vivir el milagro en plenitud.

Has nacido en cuna pobre, los grandes gustos nunca han sido para ti, de las desgracias que le ocurren a la gente, a ti te han tocado un montón, trabajas en algo que desprecias, te avergüenzas de donde vives y te defiendes a palos como puedes y lloras por las noches. Y entonces, te llega la recompensa, pero estás tan herido, tan cansado, tan destruido que no tienes fuerza para la alegría, no tienes ganas de creer, no soportarías que te estafen otra vez, y le das una patada, la mandas bien lejos, le cierras todas las puertas, la insultas donde más duele y te encierras a llorar tu desgracia. Y no lo has visto. No has visto que la rueda no tiene por qué seguir, no has visto que ya has aprendido lo que tenías que aprender y es tiempo de aprender nuevas cosas. Pero te quedas ahí a comprobar que sabes lo que has aprendido. No te atreves a ver qué hay afuera por miedo a que sea aún peor. Pero no lo sabes y no lo puedes saber. Pero deberías saber que si hay algo mejor debería estar fuera de ese círculo porque en ese ya sabes que no está. O incluso, deberías mirar con otros ojos ese círculo porque a lo mejor no has mirado bien y encuentras maravillas en lo mismo que antes veías basura.

Pero te quedas ahí, viviendo esa cagada de vida, esa vida que vives como una cagada, esa vida que no es ninguna cagada, esa vida que es maravillosa, en donde se encuentran todas tus oportunidades, todas tus salidas; las maravillas que ni imaginas te pueden ocurrir si empiezas a chapotear en tu propia mierda y saltas y esperas la lluvia a que te limpie y pruebas a caminar limpio por los nuevos caminos. Caminos que te pueden llevar a más mierda o a campos floridos. Y si te fijas bien, los palos te han convertido en rico en mierda, tienes tanto abono que puedes convertir cualquier llano seco en un fértil y florido jardín.

Eres un privilegiado y no llegas a verlo.

Así que empieza a besar desde ya la mierda donde pisas mientras imaginas el olor que tendrán tus nuevas flores.

Eres rico y no lo sabes. Tu mierda es tu mayor tesoro.

Leandro Ojeda López

Y NO PUEDES CREER QUE TE PUEDA PASAR ALGO BUENO

 

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