El amor no muere

Dibujos: Cath Riley

Dibujos: Cath Riley

El amor es esa fuerza que subyace sosteniéndonos la vida mientras atravesamos este espacio que transcurre entre nuestra concepción y nuestra muerte. El amor es esa fuerza que estaba desde antes y que estará después.

El amor es algo con lo que naciste.

Tu amor estaba en ti desde antes de nacer.

¿Te recuerdas en el vientre de tu madre?

¿Recuerdas las caricias, las palabras de amor, los deseos amorosos que vertían sobre ti?

¿Recuerdas ese espacio de seguridad, crecimiento constante y ausencia de hacer?

¿Recuerdas que traías ese amor desde antes de entrar en ese vientre, en tu cuerpo, en este plano?

Lo recuerdas cuando lo oyes aunque no lo recuerdes. Te resuena aunque te suene por primera vez. Lo sabes.

El amor no muere, no puede morir, vivía desde antes de nacer.

Lo que no nace no puede morir. Y el amor no nació nunca en ti. Ya estaba allí, venías con eso, eras eso.

¿Te recuerdas en el vientre de tu madre?

¿Recuerdas sus miedos, sus dudas sobre ti, su inseguridad sobre su futuro y el tuyo? ¿Recuerdas los malos momentos, las peleas, los miedos que lanzaban los médicos sobre tu madre y sobre ti?

Aquel espacio era un lugar seguro ante la constante inseguridad. Pero el amor continuaba allí pese a todo, ya estaba desde antes y no lo pudo destruir ningún dolor, ningún pánico, ningún incendio del corazón.

Tu amor jamás va a fracasar, tu amor jamás ha fracasado.

Tu madre te abandonó, tu hijo se fue de casa y no te habló nunca más, tu hermano se peleó contigo y no lo volviste a ver, tu amigo se ofendió y no te responde más, tus parejas te dejaron tirado y sin ninguna explicación, te fuiste a otro país y quemaste las naves sin mirar atrás. Pero nunca fracasó el amor.

Ocurrieron cosas, algo pasó, algo les cambió el rumbo, alguien no supo qué hacer, alguien no pudo hacer otra cosa, alguien no quiso más, alguien descubrió que debía cambiar de camino, tú te hartaste de soportar, te bloqueaste, te enfadaste, te cercaste el corazón con alambre de púa. Pero nunca fracasó el amor.

El amor siempre fue tu triunfo. El amor siempre ha estado en ti y sigue allí. Puede que lo lleves suelto, al aire y feliz, o puede que lo tengas aprisionado y casi sin respiración, pero sigue ahí, no podrá extinguirse jamás, es lo que permanecerá tras tu muerte y tras todas tus pequeñas muertes.

El amor no muere jamás.

A todas las personas que has amado, las sigues amado aunque se hayan extinguido los lazos de unión.

¿Por qué te empeñas en decir que el amor se acabó cuando tu relación de pareja terminó? No, la relación concluyó su trayecto, pero el amor jamás podrá acabar. Lo sabes.

Confiesa, cuántas veces te has visto sin darte cuenta trasladándote en un sueño despierto a alguna época de algún año pasado y reviviste aquel amor con aquella persona con quien se acabo tu relación hace tanto. Cuántas veces te ha ocurrido eso. Aunque estuvieras feliz en una relación amorosa de pareja, en ciertos momentos algo te transportó y reviviste aquel instante antiguo de intenso amor junto a otra persona. ¿Has notado que la sensación era muy vivida?, el sentimiento era el mismo, estabas amando nuevamente a aquella persona que hace tanto habías dejado supuestamente de amar.

No, no muere el amor. Y a aquellas personas que has amado las sigues amando. A todas. Y ellas te siguen amando, claro que sí.

Aunque haya sido un solo día que te hayas cruzado con ella en una cama, aquella chispa que se encendió cuando vuestras lenguas se enlazaron, encendió una alquimia amorosa que aún sigue viva e iluminando el mundo.

El amor no muere, no puede morir.

Y hay intensidades, sí, las hay. Y en el amor de dos, a veces, confundes pareja con amor. No siempre coinciden, no tienen por qué, son planos muy diferentes.

Hay amores con los que has convivido años y la fuerza amorosa ha sido tímida, casi invisible.

Y hay, incluso, amores inmensos, que aunque no se hayan encontrado nunca físicamente, sus almas se han reconocido a la distancia, y hasta han podido hacer el amor con una vibración nueva, elevada y desconocida a través miles de kilómetros encendiendo el éter de luz inacabable en plena noche.

El amor no muere y tu amor trascenderá tu propia muerte.

El amor jamás podrá morir.

Leandro Ojeda López

Dibujos: Cath Riley

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