Cuando la magia llega a tu vida

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Cuando te acostumbras a vivir bajo las leyes de la magia, ya no quieres sobrevivir bajo la ilusión de la realidad aparente.

Ocurre de repente un día en que no quieres creerlo. Aunque en realidad ha ocurrido desde siempre y no lo habías advertido.

Tan desprendidos estamos de nuestro natural andar, de la verdad de la vida, de la única cosa que existe y has desviado de ti.

Un día porque sí, algo ocurre que parece absolutamente mágico. Algo que habías esperado desde siempre y que ya habías desesperado. Pero alineaste la vibración de tu alma un día con la vibración universal y ocurrió. Aunque lo que ocurrió en verdad, es que lo reconociste, que te diste cuenta, que te sorprendió y dijiste ‘esto es magia’, y, al tiempo, dijiste ‘esto es verdad’.

La magia no es una ilusión. La magia es exactamente lo contrario de lo que hacen los magos en sus shows. La magia de los espectáculos es lo que llaman ‘ilusionismo’, exactamente lo mismo que haces cada día con la realidad que crees ver, la ilusión que quieres ver y que te tapa la verdad, lo mismo de cada día cuando sales a la vida vestido de tu ‘personaje’.

La magia está detrás de todo eso, la magia está debajo de todas esas capas de maquillaje que te has metido para ocultarte el quien eres de los otros personajes remaquillados con quienes te relacionas sin relación, con quienes te comunicas sin comunicación, con quienes brindas sin brindar, con quienes haces el amor sin amor, con quienes cohabitas sin habitar.

La magia es eso que se oculta debajo de toda la basura que has comprado, debajo de toda esa mierda que has pagado en envase para regalo y con la que te has enchastrado hasta hacerte irreconocible. La magia es lo que vive debajo de la muerte.

Entiendes la magia como algo antinatural, irreal, le llamas magia a lo que en realidad es la expresión natural de la vida. Te has olvidado de que cuando eras un bebé la magia era lo natural de cada día, la magia era la flor de papel que se deslizaba ante tus ojos, la magia era la bola que rodaba y no llegabas a alcanzar, la magia era la comida que llegaba hasta tu boca, la magia era la caca que salía por tu culo, la magia era el beso de papá, la magia era el cobijo de mamá. Cuando eras bebé no precisabas entender que el comer y el cagar eran parte de un mismo ciclo, lo sabías simplemente. Ahora lo entiendes pero sin embargo te cuesta el cagar y adoras el comer, te atiborras, acumulas, posees y posees y no quieres soltar. Ahora sufres de obesidad mórbida por ingesta excesiva y acumulación de pasado que no quieres soltar. Suelta, supera el estreñimiento y permite que entre vida, deja entrar el aire y suelta la materia que te sobra.

Cuando eras niño, tenías a los reyes magos, ellos sí que eran magos, igual que tú, eran de tu estirpe, por eso los amabas. Un día descoronaron tus magos y no fueron reemplazados con nada similar, te defraudaron, te engañaron, sufriste uno de los shocks más grandes que puede sufrir una infancia. Tus reyes, tu reinado fue sustituido por geometría euclidiana, por gravedad newtoniana, por endecasílabos sin savia, por círculos no espiralados y cuadrados sin pasadizos.

Abre, rompe el círculo, desafía la gravedad, escribe en verso libre y aleatorio, suelta tus aristas y deja pasar el aire a través de ti.

Y ocurre un día, de repente, sin que te des cuenta cómo, justamente porque te has empezado a ‘dar cuenta’, que la magia se convierte en parte de tu día a día, y empiezas a vivir cada día como un único día. Ya no es uno de los siete de la semana, menos, uno de los treinta del mes. Es un día único, un día en sí para vivir en su infinitud, en su eternidad.

Y la magia llega a tu vida, y ya lo mágico deja de ser anecdótico, la sorpresa es perenne, lo milagroso es lo natural. Y te acostumbras a vivir así, y tus días son largos, muy largos, y el tiempo pierde su sentido. Y ya ni deseas obtener porque lo que te llega antecede al deseo. Es así de mágica la magia, lo que te hace feliz te aparece antes de que seas capaz de desearlo.

Entonces, el deseo desaparece, y un amor te entra por la ventana desde el otro lado del mundo, y te abraza en el sueño, y te acaricia el pecho y te da un beso repleto de beso con un buenos días cada mañana.

Cuando la magia llega a tu vida, se instala, se acomoda, se acurruca en ti y nunca más te abandona.

Leandro Ojeda López

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Un comentario en “Cuando la magia llega a tu vida

  1. Muchas GRACIAS Leandro por esta entrada en tu blog. Me ha encantado. Y me encanta tu forma de escribir.

    A veces se puede tener la sensación que se camina solo por esta vida,… Que existen muchos obstáculos y dificultades por el camino,… Pero cuando uno se abre a la magia, se siente conectado y todo fluye 🙂

    Un fuerte abrazo

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