La única salida es hacia adentro

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Cuando decides, por fin, dejar de buscar, aunque sea por agotamiento, comienza el auténtico camino, un camino sin camino. Cuando decides por fin dejar de buscar, comienza el encuentro.

Estás dando vueltas y vueltas alrededor de ‘tu problema’. Estás buscando una salida. Necesitas un cambio y lo sabes. El miedo hace tiempo que se ha apoderado de ti, los temblores invisibles e internos que nadie ve son cada vez más visibles y evidentes para ti. Quieres dar un paso hacia algún lado, hacia cualquiera, no importa ya el rumbo mientras te saque de donde estás. Te has visto muchas veces en una encrucijada de caminos.

En esos casos la duda te asaltaba, te paralizaba la mayoría de las veces. Escoger cualquiera de los caminos podría conducirte a una vida completamente diferente. Has leído por ahí que hay un destino marcado. Es una posibilidad. En ese caso no importa qué camino escojas ya que te llevará igualmente a Roma. En cierto modo te tranquiliza, no habrá error posible. En otro, te aterra, hagas lo que hagas no habrá salida para ti de este laberinto.

Pero esta vez es diferente, no estás en ninguna encrucijada, no hay opción para elegir, no hay rumbo y ni siquiera puedes continuar por donde vas porque estás parado en ningún lugar y sin siguiente paso. Los recursos se acaban y el aire no sabes cuánto tiempo más va a durar.

Necesitas una salida y buscas y buscas y no encuentras nada. Ni siquiera te das cuenta de que para buscar, lo primero es saber qué estás buscando. Cuando buscas un alfiler que se te ha perdido, revisas por todos lados hasta encontrarlo. Pero el problema de todos aquellos que se auto llaman ‘buscadores’ es que no saben qué están buscando; su impulso nace de una disconformidad con su estado actual, de una queja perpetua por su naturaleza y su estado de existencia. Nace de un malestar con la vida y un coqueteo con la muerte. Ningún buscador de estos podrá encontrar nunca nada. Algunos se convierten en gurús y pretenderán que los sigas. En tu estado de parálisis estás proclive a caer en alguna de estas garras. Solo podrás llegar a aumentar tu desolación. No encontrarás nada hasta que no decidas convertirte en un ‘encontrador’. Y no puedes seguir a nadie más que a ti.

Encontrar es mucho más fácil de lo que crees. Si caminas por un parque en otoño, encontrarás hojas secas con formas que te encantarán. Si te enfocas y te decides, podrías encontrar hasta una piedra en forma de corazón si lo deseas de verdad.

Que estés ahora ante ninguna encrucijada buscando una salida, es un momento para celebrar aunque no puedas aún verlo. No hay caminos posibles, ni luces de colores que te seduzcan, ni salidas exteriores que te puedan rescatar. No está esa nueva pareja, ni ese nuevo trabajo, ni esa nueva anestesia para tu dolor, ni ese nuevo proyecto que te vengan a sacar y te llenen el vacío en donde estás.

Es un momento para celebrar, para respirar profundamente, para sentir cada órgano en tu interior, para escuchar tu corazón y comprender su lenguaje secreto y sincero.

Tu corazón agradecerá que estés aquí, en ti. Que estés aquí por algo y para algo. Sabes que hay un mensaje profundo que te está esperando desde que naciste. Y no buscas ya la salida. Y descubres que no hay problema que no venga sin solución. Y te encuentras. Y ya sabes que la salida es hacia adentro. Hacia ningún otro lugar. Hacia adentro, solo hacia adentro.

Y desde adentro, irradiar.

No hay más.

Leandro Ojeda López

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2 comentarios en “La única salida es hacia adentro

  1. Creía haber perdido mi capacidad de asombro pero no pues estoy asombrada por creer sentir sincronización con lo que pasa en mi adentro con lo que pasa afuera y es tanta que me asusta y me confunde y ya no se no logro entender como funciona mi universo

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  2. Cuando dejé de buscar, y para mi asombro, empecé a encontrar a mi misma. Muchas veces, se ve una delante una encrucijada, sin tener la capacidad de optar por un camino otro, ya que no todos los caminos llevan a Roma. En muchos casos elegir otro camino u otro, podria marcar tu destino, quizás para siempre. La búsqueda empieza desde dentro y la conciliación con tu entorno, contigo mismo, también empieza desde dentro.

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