Seguir los impulsos

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Hasta que no camines por ese camino, no sabrás si es el que te llevará a tu mayor bien o a tu peor incertidumbre.

Hay una delgada línea que separa aquello que juzgas que está bien de lo que consideras que está mal. En ti se libra, a menudo, una batalla por discernir acerca de por qué haces lo que haces, de desde donde actúas, de si has de actuar o has de dejar que las cosas sucedan sin intevenir.

Hay un delgado límite por donde sueles transitar en busca de tu equilibrio. Y es normal que invariablemente pases a uno y a otro lado. No está bien ni mal. Permítete fallar, permítete no hacer lo que los libros de las grandes enseñanzas dictaminan como el camino correcto. Asume que el camino correcto es el correcto para ti en este momento.

Eso sí, aprovecha si puedes cada paso. Observa cada acto que consideras error. Observa cada movimiento que consideras acierto. Sumérgete en cada desvío, en cada corrección, encontrarás errores en los aciertos y aciertos en los errores. Todo tendrá el potencial de brindarte un aprendizaje, una indicación de tu tránsito en este presente continuo. Permite que cada cosa ocupe el lugar que ocupa ahora, no trates de moverlo, si acaso, muévete con él si así lo sientes, si lo sientes de verdad.

Ríndete al deseo de hacer lo incorrecto. Hazlo si consideras que ha de ser hecho y suéltalo si no te sirve. No lo reprimas, no te pegues horas pensando en qué pasaría si satisficieras tu impulso, no te pegues horas discerniendo cuál ha de ser el camino correcto. Zambúllete en el impulso y deja que sea como tenga que ser.

A veces, la única manera de soltar es entrando de lleno hasta el fondo en aquello que te atormenta, que te inquieta, que mueve tu deseo, que te corta la respiración.

Asume las consecuencias. Serán luminosas si vas a favor de tu corriente. Serán oscuras si están condicionadas únicamente por tu sistema de creencias, aún cuando estas sean del origen más elevado.

Permite que tu río fluya libre. Y nada en las corrientes que tu corazón te indique que has de nadar.

Leandro Ojeda López

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